Desde adolescente supe que quería dedicarme a la medicina. Lo que no sabía era que sería la dermatología la que me elegiría a mí.
Estudié Medicina en la Universidad de Guadalajara, donde me gradué con honores en 2014. Después realicé mi especialidad en Dermatología en el Hospital Civil de Guadalajara durante 4 años, donde aprendí algo que cambió mi forma de ejercer: la piel no es solo un órgano, es la frontera entre cómo nos sentimos y cómo nos ven.
Cada paciente que llega a mi consultorio trae más que un problema de piel. Trae años de inseguridades, tratamientos que no funcionaron, frustración acumulada. Mi trabajo es escuchar primero, examinar segundo, y diseñar un tratamiento personalizado tercero. No al revés.